Fuga de capitales. ¿Por qué la lucha contra las “deudas odiosas” y la evasión fiscal debería ser una prioridad en la lucha contra la pobreza en África?

Alex Prats

“Principal Economic Justice Advisor” en Christian Aid (Gran Bretaña)

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Tras varios fracasos acumulados en las últimas décadas, la definición de las estrategias que deberían seguir los países africanos para salir de la pobreza continúa siendo objeto de un intenso debate. No obstante, hay un hecho que parece irrefutable: no puede haber desarrollo si no se dispone de los recursos financieros necesarios para impulsarlo.

Desde mediados del siglo pasado, la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) ha pretendido aportar una parte de los recursos necesarios para erradicar la pobreza en África. Del mismo modo, los países africanos han desarrollado, especialmente en el marco de los Programas de Ajuste Estructural impulsados por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), planes específicos para atraer inversión directa extranjera. También las remesas de emigrantes han adquirido en algunos países una especial relevancia como fuente externa de recursos. Sin embargo, incomprensiblemente, se continúa ignorando una realidad devastadora: 854.000 millones de dólares salieron ilegalmente de África entre los años 1970 y 2008 (Global Financial Integrity, 2010). Esta cifra, basada en un cálculo conservador, es cuatro veces el nivel de deuda externa que acumulaba África subsahariana a finales del 2008, lo cual, paradójicamente, convierte al continente más pobre en acreedor del resto del mundo