De la literatura en África

Alícia Gili Abad

Centre d’Estudis Africans i Interculturals (CEA) de Barcelona

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Cuando me plantearon desde el Centre d’Estudis Africans (CEA) hablar de cómo “me había influido África y qué me había llevado a escribir tanto académicamente como de ficción sobre temáticas africanas”, rápidamente tuve un problema, porqué no sabía muy bien dónde acababa y dónde empezaba este deleite.

Mucha gente me explica, y yo también lo podría hacer, que aquel primer día que pusiste el pie en un país africano y sentiste los olores, percibiste los sonidos o viste los colores ya quedaste enamorado por siempre jamás del continente africano, tan grande como diferente. Y no lo negaré, es verdad. La primera vez que fui a Tanzania, quedé alucinada y todos los estereotipos, mitos y mundos felices que te aportaba el África estética de la gente, las lenguas, las historias, la oralidad, la música y la danza quedaron fijados a la retina de la memoria, y allí se han quedado muy asentados a pesar de que la realidad cotidiana del trabajo sobre el terreno a menudo te recuerden que los mundos felices no existen ni en África.