Editorial

La mujer, el futuro de África

En la cumbre celebrada en Addis Abeba, a mediados de julio, ha sido elegida presidenta de la Comisión de la Unión Africana la surafricana Nkozasana Dlamini Zuma, en sustitución del gabonés Jean Ping. Por primera vez, una mujer llega a un cargo tan importante en la institución heredera de la Organización de la Unión Africana (OUA) creada en 1963. Una mujer que no ha sido elegida por su género sino por su capacidad de trabajo, demostrada tanto en el seno del Congreso Nacional Africano (CNA) desde la época de lucha contra el apartheid como en la gestión de tres ministerios, Sanidad, Asuntos Exteriores e Interior.

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Editorial

Obama y África

Acabado el primer mandato presidencial, el balance de Barack Obama en política africana no puede ser más descorazonador para los intereses del continente en que nació su padre. Como recordaba Todd Moss en un texto publicado en la influyente revista Foreign Affairs, la gestión de Obama ha estado marcada por la “omisión de África”. No es necesario recordar que en los cuatro años de presidencia, Obama tan sólo ha pisado tierras africanas en una ocasión, por unas horas en Ghana, para darse cuenta del desdén del presidente hacia África. Frente al ímpetu de los dirigentes chinos, que pregonan en todos los rincones africanos su modelo de “cooperación pragmática”, Obama mantiene la misma política de George Bush, centrada en tres ejes: comercio, seguridad energética y combate a los islamistas. En los dos primeros ejes, Estados Unidos debe de competir con una China desprovista de retórica moralizante que ofrece productos bien adaptados al mercado africano y cuenta con unas empresas estatales, sobre todo del petróleo, en plena expansión. En cuanto a la lucha contra los grupos islamistas, Obama cede la iniciativa a sus aliados, como en Mali y Somalia, quizás por el temor de verse atrapado en un conflicto que sería difícil de justificar a sus ciudadanos.

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Editorial

Boko Haram como amenaza

El secuestro por parte de un comando de Boko Haram de un grupo de mujeres en el norte de Nigeria ha suscitado todo tipo de solidaridades en Occidente y ha ocupado un amplio espacio en los informativos. Hasta la esposa del presidente Barack Obama, Michele Obama, se ha pronunciado sobre este secuestro, condenado de forma contundente en todos los rincones del planeta.

Las acciones de Boko Haram son rechazadas, tanto por su violencia, contra la mujer en el caso del secuestro, como por formar parte de un proyecto político excluyente, que se justifica mediante una interpretación interesada del Islam. En África occidental, el Islam ha sido tradicionalmente abierto, dialogante. El dinamismo de las sociedades africanas es, precisamente, el resultado de esta convivencia entre comunidades diferentes, que han convivido durante siglos.

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Editorial

El legado de Mandela

Nelson Mandela, el primer presidente de la Suráfrica que había liquidado el régimen de segregación racial, ha fallecido en diciembre de 2013. En la ceremonia fúnebre, los jefes de Estado y Gobierno allí presentes han coincidido en elogiar a un político capaz de conducir sin rencor el desmantelamiento del apartheid tras permanecer 27 años en sus cárceles. Mandela deja un legado, de tolerancia y concordia, reconocido tanto por los seguidores del Congreso Nacional Africano (CNA) como por sus detractores, tanto por los negros como por los blancos, y tanto por un jefe de Estado comunista, como Raúl Castro, como por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama. Una unanimidad que da más valor al hombre que, debemos recordar, representaba la resistencia, en silencio en la celda de Robben Island, a una opresión de una minoría sobre una mayoría, en un tiempo en que muchos gobiernos que ahora le alaban, como el británico o el estadounidense, le calificaban de “terrorista”.

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Editorial

El juicio de Hissen Habré

Hissen Habré, presidente del Chad entre 1992 y 1990, será juzgado en Dakar por un tribunal impulsado por la Unión Africana. El juicio al ex presidente es una buena noticia, esperada desde hace años por los miles de chadianos que sufrieron los métodos expeditivos de los servicios de seguridad. Con el juicio, simbólico porque no se pueden reparar con unos años de cárcel los daños causados por la desaparición o la tortura, las víctimas obtendrán un importante reconocimiento moral.

Aunque en el banquillo se sienta Habré, se acusa a un régimen que contó con el apoyo incondicional de los gobiernos de turno de Francia y Estados Unidos. Ambas potencias prefirieron mirar hacia otro lado durante los años del terror. En aras de la realpolitik, que deja tantos damnificados en África, se abandonaron a su suerte a miles personas, de escaso valor para las diplomacias de dichos países. Pesaba más la garantía de estabilidad que ofrecía Habré frente a la Libia del coronel Gadafi que unas cuantas vidas de chadianos.

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